¡No queremos más!
- Maria Frutos

- 26 nov 2017
- 2 Min. de lectura
25 de noviembre, sábado, día mundial contra la violencia machista.
Era un día frío y lluvioso por las calles de Bilbao. Nada fuera de lo normal en Euskadi. Las 18.30h y ya estaba todo oscuro y con las farolas encendidas. Miles de paraguas tapando a miles de personas con chaquetas, bufandas y gorros. Niñas y niños, mujeres y hombres, sosteniendo con las dos manos un folio en horizontal de color naranja con el lema “nuestra palabra cuenta”. Otras tantas personas con folios de color azul o amarillo que tenían escrito en euskera “zure egia gurea eginez”.
En primera fila, haciendo el recorrido desde Sagrado Corazón hacia el ayuntamiento una pancarta blanca que ocupaba toda la carretera, con el mismo lema escrito en morado: “Zure egia gurea eginez” y debajo “nuestra palabra cuenta”. Abriendo la carretera unas diez mujeres en fila, tanto a la derecha como a la izquierda, sujetando con la mano una antorcha encendida.
Tras la pancarta gigante, sin paraguas, mientras las gotas de lluvia caían por sus caras, una fila llena de mujeres tocando tambores o batucas. Y detrás de ellas, las miles de personas que llenaron las calles de Bilbao. Con banderas moradas escritas “Erasorik ez! Gora emakumeon borroka” pancartas a lo alto con lemas como: “Ez da Ez”, “Yo no salí de tu costilla, tú saliste de mi útero”, “No habrá revolución, sin revolución de conciencias” y “… a la licuadora!!!”. Todas gritando al mismo son frases como “Si tocan a una respondemos todas” y “No es no”.
Personas comprometidas con los ojos abiertos, en contra de la violencia machista. Hay que seguir luchando hasta lograr que este día no vuelva a existir nunca más. Que el famoso día del 25N se conozca sólo para recordar lo cruel que puede llegar a ser esta sociedad, el patriarcado.
No sólo nos hacen invisibles en el ámbito público y protagonistas en el privado, este sistema nos hace pensar que lo correcto es que seamos sumisas, calladitas y decentes. Pero esto se tiene que acabar, nos están matando, llevan haciéndolo toda la vida, y ya no queremos más.
No es una lucha sólo de mujeres, es una lucha de todas las personas que viven en esta sociedad, sin distinción de género. Lucha por tu libertad y por las personas a las que vas a dejar este mundo, se merecen algo mejor. Ten en cuenta, el final de la meta comienza con el primer paso.
























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